sábado, junio 09, 2007

El miedo


De vez en cuando (y sólo de vez en cuando) me doy cuenta de que vivo en mi mundo y que no tiene nada que ver con el real.
Hay ciertas cosas que, incomprensiblemente, doy por inexistentes, cómo si formasen parte de un conjunto de leyendas urbanas de las que todo el mundo habla pero que realmente nadie ha visto. Hablas de ello, argumentas, emites una opinión al respecto basada en argumentos ideológicos básicos e incluso te tomas la libertad de afirmar que harías en casos hipotéticos.
Evidentemente nada de lo que digas en torno a situaciones que no has vivido, a pesar de que parezca lo contrario de tanto haber hablado de ello, se acercará ni un poquito a la situación real.
Eso me ha pasado a mi siempre con los Skinheads. Hace mil años, cuando gozaban de una fama desproporcionada que imagino que se crearon a base de escupir sobre la base de lo que se considera humanidad y racionalidad, cuando trotaban por las calles en manada jactándose de su animalidad y salvajismo, me los encontraba en el metro insultando a cualquiera, en la calle demostrándo su absoluta falta de civismo, en los parques aquellos a lo que ibamos a intentar economizar y en los que ellos aprovechaban para demostrar el poder de la estupidez. Pero nunca me los encontré en plena "acción", la verdad.
En su momento me indignaba con su actitud, me parecía increible que nadie pudiera llegar a tratar así a otro ser humano y que pudiese dormir por las noches. No concebía el hecho de que, en mi país, en mi ciudad, a las puertas del siglo XXI y con toda la información disponible y bombardeándote por todas partes, hubiese todavía gente que se comportase como niños malcriados que juegan a ser los reyes del infierno obviando la evolución humana. El asesinato de Lucrecia fue la culminación de la barbarie, aquello era irracional, patético, desbordó los límites de cualquier tipo de coherencia. Para una Yo más ilusa que la de actual (si cabe) tanto skin y tanta ETA y tanto grupo que cosificaba al ser humano hasta el punto de ignorar la condición humana e insensibilizarse ante otro ser, me parecia una locura (a pesar de que a mi tambien me bombardeara la información del mundo real).
Pasó el tiempo y de repente, deje de verles tan a menudo (o de fijarme en ellos), imagino que porque con el tiempo descubres que Madrid tiene más sitios por los que moverse y te permite hacer más cosas que las de siempre, y dejó de hablarse de ellos, y pasamos a hablar de otro tipo de barbaries con otro nombre pero de la misma condición, y empezamos a indignarnos con otras actitudes humanas estúpidas que te provocaban el mismo espanto y la misma perplejidad, de esas que te llevan a dudar sobre la efectividad de la evolución humana en algunos casos.
Hasta ayer. Ayer ibamos en nuestro propio mundo mi amiga, su novio y yo, andando por el andén del metro para hacer el trasbordo más largo del mundo, hablando de nadas y sin darnos cuenta de nada. Al girar un pasillo allí estaba la manada, con sus esvástivas gigantes, sus cabezas rapadas, sus tatuajes de adoración a la estupidez y sus botas de matar. Siendo sincera yo estaba tan en mi mundo que ni me fije en ellos hasta que uno de ellos dijo "¿qué estás mirando?". A mi esa frase siempre me ha dado repelús, la verdad, porque no se dice con intención de saberlo sino que se utiliza como alarma previa a un ataque por haber violado un inexistente y absurdo espacio personal. Por supuesto la reacción que provoca esa frase es hacer lo que no estabas haciendo, mirar. Y yo, que cumplo con las reacciones evidentes, miré. Y me sorprendí de que no fuese a nosotros, y en parte me alegré de que no fuese a nosotros, alegría que duró aproximadamente medio segundo porque de lo que me dí cuenta fue de que entre nosotros y la manada de imbéciles lo que había era un chaval que cometió la enorme imprudencia (ya ves tu) de llevar rastas. Lo siguiente resumido fué: un ligero intento por parte del más pequeño de la manada (como siempre) de ir a pegar al chaval de las rastas, un par de insultos, la reacción natural del chaval (intentar huir, claro), un par de empujones que lo tiraron al suelo, el aviso del resto al pequeño matón que nada tuvo que ver con algo razonable (fue más bien "déjale, ya le pillaremos, ahora no", a saber por qué...)... y nosotros tres en medio, pegados a una pared y si, absolutamente paralizados por el miedo.
Cuando a veces te planteas o hablas sobre cual debería de ser la reacción adecuada ante una injusticia, ante un acto repugnante de demostración de la superioridad del grupo sobre el individuo, ante una situación que hace cortocircuito con tus principios (con lo que considerás básico)... uno no contempla la paralización. Siempre decimos "yo hubiese hecho..." o "habría que haber hecho...". Las pocas veces que se me ha brindado el dudoso honor de presenciar una injusticia del grupo sobre el individuo siempre he hecho lo mismo, paralizarme.
Si al final, en lugar de llevar prisa por vete a saber qué, hubiesen pegado a ese chaval en unas escaleras de una desierta estación de metro (desierta, implica desierta, y eso incluye la vigilancia) con nosotros en medio ¿qué hubiésemos hecho?

12 comentarios:

david dijo...

Yo sé qué hubiese hecho. Y no lo sé desde mi marco ideológico, abstracto y teórico, no sé desde el calor de mi sangre; sé que hubiese pensado, que hubiese hecho un listado de prudencias, que mi mente hubiese presentado, en cero coma dos segundos, un informe de ochocientas páginas sobre la conveniencia de agachar la cabeza y salir de allí. Y sé que hubiese mirado rezando por tener una cámara de seguridad cerca, y que me hubiese venido a casa (o al hospital, tanto da) calentito.

Yo, si toca serlo, soy gilipollas. O sea, humano, en el sentido no peyorativo del término. Y si me cuesta dos costillas rotas, la nariz partida y un ojo a la funerala, pues bueno, porque ante el "alguien debería hacer algo", si no hay otro alguien, algo tiene uno que hacer, peor coste tendría, a la larga, hacerme el loco.

Mara dijo...

uf, hacerse el loco... la verdad es que es difícil saber que harías en cualquier situación... y más en una así... aunq lo más normal es que el miedo, te deje paralizado.

Alf dijo...

que dificil situacion

ROSA ALONSO dijo...

Amiga... no te flageles. Hiciste lo que todo ser humano. Quedarse paralizada en aquel momento.

La verdad es que es alucinante ver cómo todavía siguen pasando estas cosas y la violencia no se esfuma.

Yo no sé como hubiera reaccionado. Una vez, cuando trabajaba en un banco, me atracaron. Estaba sola. Reaccioné como nunca imaginé que lo haría. Le grité al atracador... Él se debe acordar todavía...

*V* dijo...

No se David, el miedo provoca reacciones imprevisibles y demasiado fuertes como para poder controlarlas con la razón.
Hola Mara! pues si, yo tengo comprobado que mis reacciones se reducen a eso: hacerte el loco o quedarte paralizado, vamos hacer la del avestruz...
Xd la verdad Rosa es que habría que haber visto la cara del atracador!! a mi después de algún que otro atraco me ha dado por ofrecer tabaco cada vez que creo que me van a volver a atracar..... no se si se lo toman como una amenaza por intentar matarles a base de nicotina o que pero el caso es que me está funcionando O_O

david dijo...

Vero, es que el motor no sería la razón. La razón es la que elaboraría ese fantástico dossier con plan de huida desplegable a todo color... sería la estupidez, y es una estupidez que sé que llevo dentro :|

Pipilota dijo...

Pues yo me alegro cómo no te puedes imaginar que esos tiparracos llevasen prisa. Si contra toda lógica os desparalizais... malo. Si con toda lógica huís o seguís paralizados malo malo... en fin qué buenos vientos se llevaron la estupidez lejos y mi alegría por ello es infinita.
¿Diego de León? ¿Avda de America? ¿Embajadores? dime por do no debo asomar anda.

*V* dijo...

David, lo dudo, la lógica paraliza pero, sinceramente, espero que nos ahorremos la práctica sobre esto para demostrar quien tiene razón.
Pues fué en el trasbordo acacias-embajadores y mira que me lo pateo veces ¿eh?... estas gente es como las cucarachas hija, nunca sabes por donde van a salir :S

inesyalfon dijo...

vero! que miedo! y que pregunta tan difícil de responder... me alegro de que no tuvieras que tomar esa decisión...

*V* dijo...

:S si nena, y yo que soy una acojonada de la vida ni te cuento....
si, a mi me parece dificil, pensar que seria lo ideal y al final que es lo real :S

Anónimo dijo...

desde luego hay que hacer lo que este en nuestra mano para evitar que la gente deje pensar. No creo que haga falta hacertlo a gran escala con intentarlo con la gente cercana quizas consigamos que esas cabezas huecas no comam tanto el tarro a l@s demas salud y libertad, mil abrazos

*V* dijo...

Lo ideal sería eso, querido anónimo, conseguir que los pequeños cambios terminen extrapolándose para consolidarse como lo que se considera "lo normal"...el problema es que eso lo hacemos nosotros...pero los Señores cabezas huecas también, y en fin, las ideas cargadas de pasión pero vacias de contenido por lo visto siguen teniendo tirón.
Salud y abrazos, de eso que no falte :D