miércoles, marzo 12, 2008

Castellano para inmigrantes




Los lunes por la mañana empleo mis horas sabáticas matutinas en dar clases de castellano para mujeres inmigrantes. Si, a mi también me pareció una pésima idea cuando me lo ofreció la señorita en cuestión más que nada porque para enseñar castellano hay que manejarlo a la perfección y una juega mucho con él, si, pero teniendo en cuenta que soy la reina de las coletillas y las frases hechas....total, que acepté, delegando en ella toda la responsabilidad, por supuesto, que no me apetece acostarme por las noches pensando que hay más personas en el mundo que utilizan hasta la saciedad la palabra "mogollón" (por no entrar en términos mucho más soeces, que me he propuesto no decir tacos, joder....mierda, lo incumplí).
La pregunta del Respetable cuando les comenté que iba a dar clases de castellano giraba entorno al sueldo. No, no me pagan. Ni ellas pagan. Poniéndome cursi y pastelera puedo decir que para mi, el sueldo, es todo lo que me están enseñando ellas a mi, no sólo porque no eres consciente de los entresijos del idioma hasta que no te ves obligada a explicar todas y cada una de las palabras que utilizamos (con sus sendas estructuras) lo que no deja de ser muy instructivo para ti misma sino que además me demuestran constantemente la diferencia entre teoría y práctica.

Y es que es muy bonito meterte en discusiones antropológicas intelectualoides de esas en las que se cuentan los mil detalles de las culturas.... pero más bonito es todavía ver como por culpa de la cotidianeidad eres la primera que mete la pata con la cultura.

Así, por estar yo tan metida en la explicación de los buenos usos y maneras de las compras, en todo aquello que se dice cuando uno va a comprar, en la explicación exhaustiva de lo que significa "¿quien da la vez?", en la descripción del kilo, el cuarto de kilo, los gramos, el litro, la docena y toda la familia de medidas que se puedan utilizar en un mercado...llegamos al punto en el que empezamos a desentrañar el intríngulis de los nombres de las tiendas. Y ellas, con esa diversión que provoca que te permitan inventar un nuevo idioma, contestaban muertas de la risa a lo que ellas pensaban que deberían de ser los nombres de las mismas. Y yo perdí la consciencia de nuestra diferencia cultural.

Y cuando les preguntaba por el nombre de la tienda donde venden libros contestaban librería, y el de los zapatos, zapateria; y la del pan, panadería; y la de las flores..... ¿florería?...y se descojonaban. Y yo me partía.

Y llegamos al jamón. El silencio. Y yo ¿y si tenéis que comprar jamón?... El silencio. A ver, chicas, si tenéis que comprar jamón o chorizo ¿donde lo comprais?... más silencio, se miran entre ellas, me miran, se parten.

"nosotras no compramos jamón ni lo otro...es que no comemos cerdo".

Nianunianu....

Evidentemente. Nuestras alumnas son árabes. Y yo con cara de imbécil, claro. Y ellas que vuelven a partirse de nuevo. Y a mi que lo único que me sale es un minúsculo "claro" antes de unirme a ellas en la risa, que esa es idéntica en todos los idiomas y en todas las culturas.

Y cambian el tercio, y me cuentan los nombres de las flores y los tipos de flores que hay en Marruecos. Y me hablan de la mantequilla pero que, como ellas dicen, es de verdad, y que aquí no la encuentran en ningún sitio. Y me cuentan que allí no hay doce, por lo tanto, no hay docenas. Y me explican la equivalencia del euro con el dirahm, en términos reales. Y me enseñan a pronunciarlo. Y sin venir a cuento hablan de sitios y lugares y comidas y a vueltas con las flores, y lo mucho que echan de menos todo aquello.

Hablan de que un día nos quieren maquillar y de que un día van a traer música para enseñarnos lo que es bailar. Y nos invitan a Marruecos y vuelven a contarnos las lindezas de su país.

Y no sé si ellas aprenden pero es innegable lo mucho que me hacen aprender a mi.

10 comentarios:

AROA dijo...

me ha encantado esta escena tuya
te veo

y cómo la cuentas

*V* dijo...

Gracias Arogüi!
verme, verme.... fue pa verme, si, te hubieras echado unas risas fijo!
;*

inesyalfon dijo...

y ahora que te lleven de compras donde van ellas en madrid y seguro que descubres un nuevo madrid!

david dijo...

¡Arogui! Ji ji ji ji ji, ese es nuevo, ¿eh?

Se te ve, se te ve, pero yo daría un brazo por verte dar clase en vivo, además de leerte.

Un brazo ajeno, claro. Pero un buen brazo.

Y ya te vale, jamón, ja ja.

*V* dijo...

Pues me han entrado ganas ¿eh? porque ya sabes que a yo estoy aun por superar mi enfermedad con las compras! :D... todo se andará, todo se andará!
Si, David, Jamón, que a una la pierden los vicios propios y los traslada! y nada de observadores, por dios! que entonces ya si que sería el descojone!

Jan dijo...

A título personal, recordaré siempre la experiencia de haber tenido una alumna con síndrome de Down y otra con una deficiencia que la situaba en un nivel curricular de primaria (cuando ambas estaban ya en 4º de ESO). Lo que al principio era una fuente de agobio por no saber cómo trabajar con ellas dejó paso a una fluída relación. Descubrí que el potencial de una persona te llega a sorprender hasta extremos insospechados. Con un poco de ayuda y guía por mi parte fueron capaces de hacer mejores trabajos que el 90% de los alumnos "normales" de 1º de ESO.

Vero, querida, aparte de todo esto eres un ángel.

ROSA dijo...

Jajaja, qué cara se te debió quedar con lo del jamón! Me hubiera pasado lo mismo jajajaja!

*V* dijo...

Jan, en experiencia, por supuesto, ganas, que para algo eres el experto ;P
Y un angel..no, no creas, no te fies amore :P
jajajaja...ya te digo, Rosa, fue un cuadro, la verdad.... pero que bien vienen las cagadas a veces! :D

ROSA dijo...

Jajajaj, yo además me hubiera puesto farruca! Soy un cristo para darme cuenta de que la estoy cagando!

lentejas dijo...

Disfruta la experiencia, ya veo que te enriquece mucho, hay cosas que son mejores que un sueldo (pocas, eh?, pero las hay). Yo te agradezco el esfuerzo que haces para mejorar la vida a tu alrededor. Mejoras el mundo de todos.