jueves, agosto 21, 2008

Yo, mi, me...



...conmigo.
Me ponía de puntas y me cargaba todas las zapatillas porque estaba convencida de que en mi había una gran bailarina en ciernes, pero la timidez no me dejó comprobarlo. Mea culpa.
Tuve mil amores platónicos que destruí porque no tenía claro si prefería ser Melanía o Escarlata, tenía (tengo, a saber) ramalazos de princesa coartados por esa admiración que siempre me ha despertado la personalidad de alguna femme fatale. Culpa de pertenecer a una generación que es un híbrido de mil cosas.
No pronunciaba bien la "S" por lo que me tuve que enfrentar a un método familiar nada pedagógico por el cual me liaban para decir "susi, sal que hay sopa para cenar" que en mi se oía "zuzi, zal que hay zopa para zenar". Aprendí a decirlo y a reirme de ello.
Pasaba las tardes jugando con botones de colores, con bolis, con los recortables a los que ampliabamos el vestuario haciendo malas imitaciones en el trasluz de la ventana, merendabamos en casa de mi vecina maruja o pasábamos la tarde en casa de mi vecina Pilar cuando mi madre y ella quedaban para coser. Me encantaban los bocadillos de mantequilla con azúcar o de nocilla y los de chopped o tortilla eran para la piscina, sino no valía.
Pasaba los fines de semana en casa de mi tía, yendo a la piscina, jugando al parchis y a la cartas con mi abuelo que nos hacía mil trampas para hacernos reír. La primera muerte con la que me encontré fue esa, la de mi abuelo, y no lloré hasta el fin de semana siguiente cuando me di cuenta que ya no estaba allí para jugar a las cartas conmigo. No me lo creí, la verdad, hasta que no ví que ya no le iba a ver.
Me gustaban sus manos, me gusta fijarme en las manos de la gente y siempre he estado convencida de que podría reconocer las manos de la gente que quiero solo con el tacto.
Nunca he llorado cuando de mi se esperaba que lo hiciera, y siempre lo he hecho cuando menos se esperaba. No lo hago a propósito, serán las defensas, a saber.
No quería hacer la selectividad en Junio, y aprobé. Elegí la carrera a pinto pinto gorgorito, y acerté. Decidí dedicarme en pleno a ella y me equivoqué.
.... contigo
Todos los días después de cenar me tumbaba y apoyaba la cabeza en el pecho de mi madre hasta que me quedaba dormida. Cuando estaba mala se sentaba en el borde de la cama y me daba la mano hasta que me dormía. Eso es para mi la tranquilidad. Todavía lo hace. Sus manos las reconozco con los ojos cerrados.
Los domingos por la mañana jugaba por toda la casa escuchando como mi padre silbaba a los canarios. Sus "te quiero" siempre iban acompañados de truchas y truchos, sus lecciones de grandes frases de la Historia y sus consuelos con rápidas miradas y frases surrealistas que intentaban arrancarte de la realidad. Su sentido del humor es para mi la fuerza.
Nos pasábamos las noches en vela hablando de todo lo que en el comedor no se podía. Allí hablábamos de chicos, de amigas, de miedos, de lo que queríamos.... y nos quedabamos calladas, o nos reíamos, o discutíamos... nuestra habitación era nuestro reino y mis padres eran la OTAN e intervenían tras largas deliveraciones, de mala manera y cuando era inevitable. Un reino con separatismos, nacionalismos, independencias y uniones. Constantes. Plural. Tripartito, pero unido al fin y al cabo, en el que aprendimos que la protección y la seguridad se tiene a pesar de la independencia. Aprendimos que nunca estaríamos solas, aquello que seguimos haciendo aunque ya no tenemos esa habitación que nos protegía.
Y estaba el reino colindante... la primera vez que fui al cine me llevo mi hermano, después fuimos al Wendy a cenar la primera hamburguesa. Su reino estaba presidido por un gran poster de Marta Sanchez y allí pasaba la tarde con él jugando al baloncesto en un ordenador de esos que solo se veían en verde.
Pero la independencia la construimos de acera a acera, cuando Laura y yo decidimos que estaba bien intentar tantear el terreno para ver hasta donde llegaban las normas aunque luego siempre terminaramos poniendolas nosotras. San Isidro, Granada y todo lo demás.
Los veranos estaban lejos, de todo. Los veranos de ligues, cenas, libros, peleas, risas. Las primeras veces para mil cosas. Los veranos que eran y que siguen siendo. Los que pasan en donde siempre y en sitios nuevos. La Yinkanas en casas conocidas o las fiestas sorpresa en casas temporales. Las grandes conversaciones entre diario con Led Zeppelin de fondo. Los grandes momentos con melocotoneros como protagonistas (aunque luego fuesen perales). Los pasteles y las velas que siempre hay que soplar. Los platanos. Los cafés. La piscina. Las excursiones al cementerio que terminaron con una historia macabra que no dejaremos de contar y que no nos dejará de acojonar. La discotecas que ya no están. O la mil horas al telefono. Todo aquello que hace que desees que el tiempo se pare.
Y los mil Ahora que disfrutas, que pueden ser, que quieres que sean y que podrían llegar a ser y Tal.
Y lo que eres al final lo construyen ellos porque sin ellos no tendría sentido Ser ni querer Ser.
La parrafada me la dedico que estoy en campaña publicitaria, que el sábado cumplo 28, mis 28 que no tendrían sentido si no tuviera los suficientes recuerdos para escribir esta parrafada, y más... y más recuerdos que tengo y más que llegaran, por supuesto.

13 comentarios:

Pipilota dijo...

Por supuesto...
.... y nosotres seguiremos disfrutando de tu forma de contarlos.

Cuando me repudió el móvil perdí tu número, pero intentaré felicitarte de alguna manera chiqitina.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Pues nada, mañana entraré por aquí a felicitarte como está mandado... Porque podría hacerlo hoy, pero no tendría el mismo sentido, ¿no...? Nada, nada, mañana será...

Pipilota dijo...

¡¡ Felcidadeeesss !!

Si por una casual casualidad estás el sábado que viene en el pueblo, no podrás librarte de invitarme a una caña ni de un tirón de orejas... bueno ni de un besote ^-^

y si no estás... pues nasda u_u otro día.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Ahora sí... ¡¡¡¡Feliz cumpleaños!!!! Que no se te olvide pedir un deseo al soplar las velas...

Verónica dijo...

Pues .... tarde, como casi siempre, felicidades. Por ser, por estar, por compartir .... Por saber apreciar eso que, hoy, tan poquitos aprecian.

Eso sí, pedazo de envidia que das, criatura. ¡Veintiocho nada más! En fin, ya te llegarán los míos, ya te llegarán .....

*V* dijo...

Graaaaaaaaaacias!!!!
Las cañas y los tirones de orejas están hechos guapa, y si te vienes el viernes hasta se pueden sumar copas ;D
Lo pedí Juan, lo pedí!... aunque yo luego me rallo pensando que lo mismo he sido ambigua deseando y tal :D
Nada de envidias Verónica que tu estas en la mejor edad! (de hecho es que la mejor edad es siempre y ya esta! :D)
y.... graaaaaaaacias otra vez!!! y mil besos, claro!

inesyalfon dijo...

ya sabía yo que el video te iba a gustar! muchos besos otra vez

ROSA dijo...

Nena, felicidades!!! (aunque un poquito atrasadas...) 28 añitos no son nada!! Disfruta del numero 2 mientras lo tengas ;ppp

Jan dijo...

Nena... no me había dado cuenta de esto.

Felicidades.

Te amo.

carmen moreno dijo...

Bueno, yo no te conozco personalmente, pero ¿y qué? Felicidades. A seguir cumpliendo. Recuerda adelante es para allá.

*V* dijo...

Inés, me encantó, gracias guapa!

Ay Rosa! que eso pensé el otro día!! lo poquito que me queda del 2 pero algo me han contado de que hay vida con treinta y eso ;D

Jan, tranquilo. Y gracias!

Lo bueno de esto de los blogs, Carmen, son las mil fomas de conocerse que plantean! así que gracias!!y... espero que sea para allá por el camino con curvas ¿no?

Ale! Besos bien repartidos!

aroa dijo...

ay pero qué bonicaaaaaaaa!!!!

y qué hermozoz recuerdoz!

dezayuno de pan con mantequilla y azúcar a tu zalud

*V* dijo...

ay pero que guapaaaaaaaa!

Y no quiero ni pensar a que hora desayunas tu..ay...

Yo desde el sabado llevo mi desayuno colgado del hombro ;*

Besos mona!