domingo, septiembre 28, 2008

Por batallitas, que no quede




Pues la historia era más o menos así.

El viernes me preguntaron que cual era la "teoría del vaso de agua", y cómo repentinamente noté unos cincuenta ojos (que bien podrían ser 6 pares, pero por exagerar que no quede) esperando atentamente a que diese una explicación medianamente interesante o al menos ligeramente graciosa de tan desacertado comentario, me negué, claro, siendo consciente de que no merece la pena interrumpir una velada semi mexicana de interesante conversación con una teoría que Emily (gran descubrimiento, entre otros, del curso de LSE) y yo rápidamente elaboramos el otro día durante un aburrido descanso.

Pues bien, la historia era más o menos así. Todo vino cuando andábamos comentando experiencias amoroso sexuales varias y las grandes anécdotas que surgen a partir de ellas. Así que, cómo no, salió a relucir mi gran noche hippie de la que es preferible no dar detalles porque ya hay bastante personal (masculino siendo más exactos) que se sigue riendo de aquello a pesar de los años.

La cuestión es que yo le estaba contando a Emily cómo, tras esas cosas que pasan en las noches surrealistas que amenazan por múltiples garitos de esta nuestra capital, yo terminé hace ya demasiado tiempo (y sin explicarme cómo) manteniendo una conversación, a las horas a las que los pajaritos cantan, con un hippie prototipico que terminó con un "¿te importa traerme un vaso de agua?" por mi parte, cuando las preguntas se volvieron, para mi gusto, dificiles de contestar.

" ¿Y le mandaste a por un vaso de agua para no contestar?"

"Si...osea no, podría haber ido yo pero soy vaga y no era mi hogar"

"bueno....la verdad es que yo también lo he hecho alguna vez... justo cuando necesitas unos minutos para pensar en cómo salir de ahí sin ser demasiado brusca o para evitar preguntas innecesarias"

"existe una clara diferencia, sin duda, entre cuando tu te ofreces a traer el vaso de agua para ti y para quien sea con ojillos arrebolados por la emoción a cuando sugieres sutilmente a quien sea que si te puede traer un vaso de agua para conseguir esos minutos de paz"

"Eso es, si duda, una gran teoría.... y si, es verdad, yo lo hago, hay a quien le ofrezco el agua y a quien le pido el agua"

Y ahí quedó, cómo si de un ritual amoroso festivo en el que el ofrecimiento del agua como gran recurso de la supervivencia representase dios sabe qué ( o a saber que dios, según gustos). Hasta que el viernes la incontinencia verbal me hizo volver a hacer referencia a semejante chorrada que hizo (en su momento) que nuestro descanso terminara siendo la risa. Qué facil es reirse y qué poquitos delirios y necedades se necesitan para conseguirlo, manda huevos. Y aquí queda, sin la mitad de gracia ni sentido que tuvo en su momento (o momentos, claro).

4 comentarios:

david dijo...

Pues tú sabrás cómo va la estadística pero yo conozco a tantas mujeres que se ríen de aquella historia como hombres, ¿eh?

Y lo del vaso de agua es un requiebro como cualquier otro para apartar la atención de un tema :P

Pero la historia era buenísima, qué duda cabe, ji ji.

aroa dijo...

cómo me gusta ese árbol espiraleado que te encabeza el blog!!!! me ha dejado tan pensando... en pintarlo en mi padre...

aroa dijo...

pa-red, por cierto, mi padre no se deja tatuar últimamente cosas figurativas

*V* dijo...

Bueno deivid, también es verdad que se la ha contado a más hombre por ese entorno tan chuli que tengo ;P...

Y si, a historia, en su integridad es buenisima ji ji ji :D

Aroa!! locaaa!!! ahora no finjas, quieres hacerle un tatuaje a tu padre!!.... bueno, venga, si es en la pared y necesitas ayuda yo por un módico precio (póngamos un café) te ayudo a decorar el chiringuito ;*