viernes, marzo 13, 2009

De invitaciones varias


Tengo serios problemas para aceptar invitaciones sin venir a cuento, no reacciono como quizás debiera reaccionar porque me parece una situación absolutamente incómoda e incoherente y puede que sea eso lo que provoca que la persona que me ha invitado sin venir a cuento no lo vuelva a intentar más.

Durante casi cuatro años estuve desayunando en la misma cafetería que lindaba con mi anterior trabajo. El camarero y yo nos entendíamos: sobre la hora a la que solía bajar el empezaba a preparar los nutrientes habituales y, así, cuando llegábamos ni siquiera teníamos que esforzarnos en pedir a no ser que a alguien le hubiera dado por innovar cosa que, como todos sabemos, es poco probable en un desayuno laboral. Terminábamos, pagábamos y nos íbamos. Nunca, nunca, se le ocurrió ofrecerse a invitarnos y nosotros siquiera nos planteamos que pudiera hacerlo ¿qué necesidad? ¿por qué iba a hacerlo? no somos clientes que fuéramos a quedarnos a tomar otra ronda ni nos planteábamos cambiar de bar puesto que no había más bares asi que... y, en cualquier caso, hay que saber qué tipo de clientes son "invitables" y cuales no, y cual es el momento adecuado para ello (hablamos de cafés matutinos no de chupitos nocturnos.....)

Pues bien, igual que ocurría entonces, todos los días voy a desayunar con un número indeterminado pero fijo de compañeros laborales. Llegamos, pedimos siempre lo mismo a pesar de que hacemos como que nos planteamos la opción de variar, pagamos por días (cada día uno pero también fingimos que es improvisado) y volvemos a la rutina laboral (cómo si el desayuno en el fondo no fuese parte de esa rutina...bendita especie, que predecibles y monotonos somos). Así que hoy ha sido un día más. Hemos llegado, charlado, marujeado, reido, bebido, comido.... y me tocaba pedir la cuenta.

Yo, inocente animalillo que vaga por la capital, he correteado a la barra para decir ese rápido pero evidente "me cobras por favor" que ha sido contestado con un "no, te invito". He levantado la ceja, he dejado el billete en la barra y he seguido hablando con mi compañera porque, por supuesto, ni se me ha pasado por la cabeza que fuese en serio, si yo fuese un bicho medianamente simpático me lo plantearía pero no es el caso. A los 20 segundos el billete allí que seguía. Y a los 30 segundos. Un minuto después me he visto obligada a mirar de frente y sin pestañear, manteniendo la ceja levantada a riesgo de correr lesiones musculares, para que el camarero en cuestión se diera por aludido. Ni puto caso. Al minuto y medio he insistido "perdona, ¿me cobras?" (esa frase se emite con tono interrogativo pero por pura cortesía no porque realmente quieras que sea una pregunta....). "no, te he dicho que te invitaba"

Eso ha despertado unas cuantas sonrisas, unos pocos codazos y unos consecuentes y efusivos agradecimientos entre los miembros de mi grupo de desayuno... menos en mi que, como ya he dicho, llevo bastante mal las invitaciones de desconocidos. Mi reacción ha sido un rápido "¿por qué?". Ya se sabe que el conocimiento tiene el camino muy corto y mi duda existencial sobre qué necesidad tiene el camarero de invitarnos y de hacerme pasar una evidente incomodidad, no ha obtenido sus frutos puesto que he sido empujada a la calle antes de que el servicial camarero contestase a mi pregunta. Eso explica también que me haya ido sin darle las gracias (hecho que me incomoda, claro).

El resto del camino al trabajo, entre "wows" y "ooohhhhs" y bromas varias sobre la invitación del camarero (algo que tampoco he comprendido demasiado bien, pero bueno...), me ha confirmado que sin duda las invitaciones sin venir a cuento no generan más que una evidente incomodidad, una sensación de gorroneo extraña y una confusión tremenda.

Soy un pésimo bicho social, lo sé. Debo dejar de convertir lo facil en complejo.

5 comentarios:

aroa dijo...

"inocente animalillo que vaga por la capital" (tengo dudas sobre todas las palabras de esta frase, incluyendo capital, ya que tu caminas pequeñina y pizpiretilla más bien al otro lado del río, donde la capital hace rato que terminó)...

entonces, te invita y tú le levantas la ceja
le dices de nuevo, me cobras
y él, si mona
y tú levantas la otra ceja

aaaaaaaaaaaaaaah
nunca te invitaré a na..

besos bellaflor

*V* dijo...

jajajaja... querida inmigrante,recuerda que yo no estoy al otro lado del río que tu crees (el Alberche está más para allá, pero más, más!), de hecho ya no hay río, estoy al otro lado de la zanja pero al otro lado chuli (que asquito me dais los que vivis en zonas guais! ;D)

Invitame a cosas!!! a café en tu casa!! que te juro que no te levanto cejas, a ti no, esa regla solo se aplica a los desconocidos absolutos (y a mi me encanta que me invites al café, mona!)

Besos guapita!

lentejas dijo...

Estará de buen humor, o le caeréis bien, habrá pasado toda la noche haciendo el amor con un bellezón, estará enamorado, le habrán subido el sueldo, le habrán bajado la letra del piso...

Verónica dijo...

Veamos, nena, si cuentas la anécdota, debes contarla bien. Nos faltan datos. Sería importante saber la edad del mencionado camarero, porque tiene su importancia. Si va por el mundo sólo o acompañado. Si te ha mirado alguna vez con sonrisa picarona .... Si es mayor, puede que le recuerdes a su hija, a una antigua novia, a esa sobrina especial que todo ser adulto tiene .... Si es joven, puede que, simplemente, le atraigas (hay seres humanos para todo, compañera, sin ir más lejos, ahí tienes a mi plural, que se fijó en mí porque, según él, llevaba toda la vida esperándome).
Insisto, nos faltan datos. Eso sí, está bien que lo cuentes, por si algún día nos cruzamos por ahí y cometo la torpeza de invitarte a algo .... (ya tengo excusa, se siente)

*V* dijo...

jajajaja... es verdad, es verdad, si yo se que hay mil motivos pero por eso digo que soy un pésimo bicho social! :D

Pff... pues eso son un tirón de preguntas que no creo que pueda responer ¿eh? joven es, porque mi compañera se refiere a él como el semi adolescente del bar así que... y sonrisas picaronas... ni idea, yo creo que en estas cosas no estoy puesta pero reirse se rio, aunque me dio que fue más bien por mi reacción que por otra cosa....xD

Pero bueno, estais aprovechando todas para ahorraros una jartá invitaciones!!! (de las que por cierto no os vais a librar! xD)

Besos varios