jueves, julio 08, 2010

Objeto de la Investigación


Se pretende, a través de la observación participante y la interpretación de los datos recabados, el estudio y el análisis de los gilipollas cómo subgrupo cultural predominante en las sociedades actuales. El objeto de estudio se ha centrado en la observación de individuos (siendo este término usado como neutro), con edades comprendidas entre los 3 y los 99 años, residentes en cualquier emplazamiento con actividades realizadas tanto en espacios públicos cómo privados.

Los criterios de observación se han basado en premisas conocidas: un gilipollas no tiene edad y sus rasgos culturales predominantes se manifiestan cuando aprende a hablar (se sabe que nacen, crecen, se reproducen sábe dios cómo y se comenta que mueren, dato que se extrae de la trascendencia político social que ha alcanzado alguno de ellos aunque es difícil de asegurar debido a su creciente número).

Asimismo, un gilipollas puede estar en cualquier parte (alguno de los informantes indicaba que, sin saber muy bien cómo, una vez un gilipollas acabó en su propio comedor, este dato hace sospechar que debido a su capacidad de adaptación han desarrollado una cualidad extraordinaria para la infiltración y, con ello, para la supervivencia). La actitud del gilipollas no varía en función de la naturaleza del espacio, algo que le caracteriza es ser igual de gilipollas tanto en público cómo en privado lo que puede interpretarse cómo cierto orgullo y hermetismo cultural.

Este orgullo de su naturaleza gilipollesca es lo que permite su fácil reconocimiento por parte de otros grupos culturales, normalmente uno reconoce a un gilipollas porque ante un comentario propio de su naturaleza cultural la reacción habitual es pensar "esta/e es gilipollas". Igualmente puede ocurrir que miembros de otros grupos culturales reconozcan en sí mismos rasgos propios de los gilipollas y duden de su matriz cultural llegando a pensar "soy gilipollas". Si bien toda investigación supone la necesaria implicación del investigador, la observación de gilipollas pueden llevar a una mayor pérdida de objetividad llegando a pasar por fases en donde se concluye que todo es una gilipollez.

Determinar los rasgos culturales característicos de un gilipollas entraña cierta complejidad conceptual, a modo de ejemplo, su capacidad de actuación en lugares públicos y su manifestación a través del lenguaje, se puede ilustrar con situaciones comunes, del tipo: bar hasta los topes, partido de fútbol y una gilipollas decide entablar contacto con un/a miembro/a del subgrupo cultural común indicando: "¿tu eres alemana? porque lo mismo tienes una salchicha en el coño*".

Del hecho, narrado por el informador, se deduce el peculiar uso del lenguaje matriz por parte del actor social sometido a estudio, uso que busca el acercamiento físico (se interpreta que cuando uno es gilipollas lo es desde chiquitito y se está falto de cariño, de ahí que usen la violencia verbal para encontrar la cercanía física ¿quien no ha visto a un niño y ya desde chiquitín piensas "este niño es gilipollas pero de los gilipollas de verdad"?) y, a su vez, se interpreta la abundancia de gilipollas en lugares públicos.

La complejidad que supone la observación de un subgrupo cultural tan extenso y de difícil ubicación geográfica genera serias dificultades a la hora de extraer conclusiones, y más si tenemos presente que en Antropología una conclusión nunca es una conclusión(afirmación que igualmente podemos asociar al objeto de estudio). Es por ello por lo que podríamos alcanzar una no conclusión con una frase popular de, al menos, una determinada población española que dice "Ay! cuanta puta, y yo que viejo". Esta afirmación que parece no tener nada que ver con nada si puede mostrarnos de manera gráfica cómo algo inmensamente gilipollesco es la incongruencia.



*El uso de un determinado lenguaje a lo largo del discurso se justifica en base a la naturaleza de la investigación. Igualmente, debido a la interpretación de experiencias ajenas, se mantiene el anonimato del informante y su derecho a exigir la eliminación de las mismas en el texto, agradeciendo de antemano su colaboración.

4 comentarios:

Jan dijo...

Este es tan apasionante y ofrece tanto material de estudio que una sencilla (pero acertada) entrada como la tuya no puede cubrir el volumen de información generado. Para hablar de los gilipollas necesitaríamos elaborar una enciclopedia.

¿Cuándo empezamos?

Anónimo dijo...

jojojo

precisando: si eres alemana, te meto una salchicha por el coño

lo que implica la manipulación entre ciertas partes del informante y de la gilipollas ( y fea) que dan realmente mucha grimilla

Aroa dijo...

Como decía Sergi Belbel en ¡Hombres! (obra que hicimos en 1º de BUP para escándalo del Instituto, yo era Mujer 1, encima la más brutita)

"Mujer 1: Los gilipollas tienden a juntarse entre ellos. El amigo de un gilipollas acostumbra a ser otro gilipollas y cuando un gilipollas se casa y tiene hijos, generalmente también le salen gilipollas.
MUJER 2: Son una plaga.
Mujer 1: Pero desgraciadamente no se ha encontrado ningún remedio contra la gilipollez.
Mujeres: Lástima
Mujer 1: Hay muchos tipos de gilipollas, pero su esencia fundamental, es que son gilipollas.
Mujer 3: Y a lo largo de tu vida siempre te encuentras a uno, es infalible.
Mujer1: ¿Sabéis cómo se les reconoce?
Mujer 5: Cómo
Mujer 1: Porque dicen a menudo: ay, qué vida más gilipollas la mía."

*V* dijo...

Pues sí Jan, material para aburrir! tu recopila información por allí abajo, yo sigo recopilando datos por aquí y lo mismo conseguimos una enciclopedía medianamente completa de los gilipollas de España ;)

Cierto! la frase fue bastante más radical, si, y con más inri... menos mal que a todo se le puede echar humor!

Yo de brutita ni te imagino, Aro ¿no hay vídeo de eso? ;D
Diálogo chulo, si.