miércoles, julio 27, 2011

Entretelas

Los focos, los cables, cuidado con reírse demasiado alto no sea qué, los trajes impecables y el maquillaje a borbotones. Las sonrisas forzadas y las broncas a medio camino, que no se note que algo pueda ir mal porque entonces irá mal de verdad. Demasiadas manos estrechándose sin notar el contacto, un exceso de besos sonrientes de los de cerrar contratos. Y todo en un teatro, ya se sabe, donde mejor se representan las comedias.

Y no encuentro por ningún lado los nervios que me machacan otras veces, el estrés que me hace convertir lo absurdo en importante. No lo encuentro porque hoy, frente a intereses, apariencias y necesidades del tres al cuarto todo lo que pienso es "bastante poco me importa".

Lo importante, ahora, no está en quedar bien delante del último cacique de turno, no se encuentra precisamente en que las etiquetas sean tan perfectas cómo para que demuestren el trabajo diario, constante, rutinario y ridículo.

Lo que me importa no está en escenarios y entretelas, lo esencial es aquello que sin querer vamos delegando, día a día, a los huecos libres que la miseria diaria nos permite tener. Nuestros deseos a veces se reducen a encontrar la forma de consolar a un amigo. Lo que ahora hay que hacer, decíamos ayer, es encontrar el momento adecuado para ayudarla a volver a reir. Sabemos que no va a costar, ella es así, pero nuestra preocupación hoy no atiende a razones.

Un balcón, meriendas de verano, días en los que pensábamos que lo más duro que nos podía pasar era perder una amistad o que no nos mirara el chico al que mirábamos. La seguridad que perdíamos durante el día la recuperábamos en casa, entre cenas y regateos sobre horas de llegada. Y al día siguiente vuelta a empezar. Crecimos dando importancia a las cosas equivocadas. O no crecimos porque es lo que nos toca ahora. Eso decíamos ayer, nos toca lo peor.

2 comentarios:

Aroa dijo...

No toca lo peor. Llegan otros también. Y hay que estar para ellos. Son golpes que nos harán más fuertes. Aunque queda para siempre esa heridita, la vida sigue aguardando con días maravillosos.

Un besote.

*V* dijo...

Cierto, cómo Valen y los cafés ;)

Beso allá donde andes!