jueves, abril 25, 2013

Lo nuestro es comunicarnos


Lo nuestro es comunicarnos. Lo nuestro como especie, vamos. Otros bichos tienen otros hobbies (las vacas mugir, las avispas atacar veraneantes... cosas biológicas, vaya) y el nuestro es ese. Cada uno a su nivel, claro. He conocido gente que podía comunicarse a 500 palabras por segundo. Aspersores de palabras, básicamente.  En conversaciones con gente así siempre llega un momento, que suele estar en el tercer minuto, en el que ya no sabes de qué te están hablando y las palabras han perdido todo el sentido para ti, es cómo si te taladraran con palabras, a muerte.  Yo tengo mis momentos de estos cuando salgo, normalmente a partir de la tercera copa. 
En todo siempre hay un polo opuesto, claro, y en este caso sería la gente que va a palabra por minuto. De comunicación pausada y, a poder ser, monosilábica. Yo suelo estar así cuando hace mal tiempo, cuando no me tomo el café, cuando ovulo, cuando no ovulo, cuando estoy cansada... digamos que estoy más así que asá.
Pero en general creo que mantengo una media aceptable, o eso me digo a mi misma para sentirme bien. 
Lo importante es que, independientemente de cómo, nos comunicamos, porque lo necesitamos, y para comunicarnos sólo es necesario un interlocutor. En nuestra especie, con esta inteligencia nuestra tan escalofriante que nos ha llevado a inventar cosas cómo la prima de riesgo, un interlocutor puede ser una persona, un animal, un vegetal, un mineral o cualquier cosa que se nos ponga por delante.Yo pensaba que lo que motivaba nuestra comunicación era las relaciones que mantenemos con otros de nuestra misma especie, pero no, un bicho humano es un ser tan plasta que si no está con otros bichos humanos le da el coñazo al perro, al cactus o a la mesa. Da igual, la cosa es soltar las palabras. La comunicación es, digamos, nuestra mejor arma. Los toros tienen cuernos nosotros tenemos lengua y matamos de aburrimiento. Para más inri, cómo en algún momento descubrimos el mutismo, inventamos la escritura, no sea que nos quedásemos indefensos y no pudiésemos matar a nuestros enemigos de aburrimiento. 
Yo tengo especial pasión por hablar con los cajeros automáticos. Sí, se que en todos los cajeros hay una cámara que luego es revisada por una persona (o eso espero por mi seguridad) pero aun así, hablo con los cajeros automáticos, siempre. Les resoplo, le digo "no se puede ser más lento", cuando me pregunta si quiero hacer más operaciones le cuento alegremente mi vida y cuando termino les suelo dar las "gracias hermoso, a tu salud"... esas cosas. 
De todas formas yo siempre he tenido debilidad por parlotear con objetos (sí, material de psiquiatra esta frase). A todos nos pasa, imagino ¿quién no discute con el ordenador, el teclado, el teléfono, las puertas, las mesas con las que te chocas, las baldosas con las que tropiezas? yo siempre, salgan bien o mal las cosas soy muy educada y siempre termino charlando con los objetos con los que me encuentro. 
Una vez, volviendo de una boda aprovechando que era la hora de abrir el Metro, empecé una de mis charlas tipo "anda bonita, pues ¿a dónde voy a ir? a mi casa que ya es hora?" con la máquina expendedora de billetes. Aquello derivó en "anda que no ibas fina que terminaste hablando con una máquina". Pero no, y si bueno probablemente, pero no, no es cosa de una noche, es que yo tiendo a hablar con las máquinas, como las abuelillas cuando se pegan charlas con el televisor viendo el culebrón de después de comer. 
Comunicación. Es lo nuestro. Y es que, sea de palabra, gesto o acto, es imposible no comunicarnos

4 comentarios:

Aroa dijo...

míratelo, vero

no intentes decirnos que tu locurita es cosa de la especie...

*V* dijo...

Que noooo... que es cosa de la especieeeee...
A mí hablar con el cajero automático me parece de lo más normal V_V

*V* dijo...

No se que he hecho para que me salga en negrita y no me lo quite... y ahora hablo con el ordenador y me cago en sus muelas >_<

*V* dijo...

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