jueves, enero 10, 2008

Hablar por hablar



Cuando estoy con un grupo de gente nueva soy bastante callada, in extremis a veces, y es que mi admiración por el Sr. Marx (Groucho, en este caso) me lleva a no intentar decir nada si no hay nada que decir, lo que me convierte en una pésima participante de conversaciones triviales en grupos de gente recién creados.

Además, la inseguridad ante la posibilidad de decir la gran chorrada del año, por eso del esfuerzo humano en rellenar los vacíos que parece que provoca el silencio, hace que mi voz (sobre la que algún participante conocido de este blog ya ha comentado algo...) suene más grave y mi tono más directo. El silencio, la gravedad y el tono directo unido a esa fea costumbre mía de mirar demasiado de frente a las personas que no conozco hace que sea entendido todo ello como rasgos de prepotencia o superioridad (nada más lejos de la realidad sobre todo sabiendo que todo viene provocado por lo contrario como muchos de los que me habéis invitado a algún evento plagado de gente nueva ya sabéis!) y que tenga una tendencia natural a caer bastante mal en eso del primer contacto (si, lo sé, cuando se me conoce caigo aún peor, soy consciente de que no se valora mi encanto natural!).

La verdad es que, venía yo pensándolo en el metro, a día de hoy se puede decir que ese pánico social mio se ha mitigado ligeramente y que mi inseguridad social también es relativa porque, sinceramente, me he acostumbrado bastante a ese efecto inicial que tiendo a provocar y suele darme bastante igual. Pero para alguien que estudia y que tiene por fijación la Antropología la asociabilidad no es precisamente una virtud, así que de vez en cuando sí me planteo que quizás un poquito de esfuerzo por mi parte no estaría de más para terminar de liquidar alguno de esos miedos que en el fondo me limitan.

Cómo soy absoluta partidaria de que eso del "yo real" no existe y que todos tenemos mil "yoes" dentro, mi "yo asocial" siempre se rebela en este punto alegando que, las veces que me he intentado forzar, el asunto ha concluido con una escena propia del esperpento que no me deja nada cómoda con mis otros "yoes" (la mayoría de ellos profundamente asociales) y que, en el fondo esa prudencia que tiende a ser confundida con asociabilidad, no me molesta para nada porque la época en la que habia que ser un bicho social por definición pasó hace tiempo.

Además, habitualmente suele ser igual de útil eso de observar y escuchar en un primer momento limitando nuestra participación a cuando corresponda que eso de hablar por hablar sin estar diciendo nada con la desesperada finalidad de llenar unos vacíos que, quizás, no son tales obligando a que saquemos de paseo al "yo" más absurdo que llevamos dentro (total, para eso ya tengo el blog!). Y es que a veces parece que esta sociedad nuestra nos lleva a ello...

Verde que es una.

"Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente"

6 comentarios:

david dijo...

Pero mira que eres boba. No caes mal. No eres antisocial. Todos somos tímidos. Y luego, en lo personal, eso de no querer decía la tonería del día yo no lo comparto. A mí eso me pierde. ¡Me pierde!

Pero ah, me lo ponéis TAN difícil...

Y en cualquier caso me alegra que lo vayas llevando mejor. El día que comprendas que no caes mal sino todo lo contrario...

*V* dijo...

jajajajaja....
Ya se que no soy asocial, o al menos de forma inconsciente! y tambien sé que es timidez...o prudencia, en función.
Arrebatarte a ti el mérito de la gran chorrada es tan, tan, tan dificil :p
Y si, a pesar de esa fijación tuya por el halago gratuito, tras años de sondeos he verificado un porcentaje bastante alto de gente que afirma que en un primer momento caigo mal (a pesar de que luego nos hayamos querido horrores)
Pero me sigue encantando que me hagan la pelota (a pesar de poder resultar cruel...ejem ;*) ^_^

Pipilota dijo...

Home... no sé. Yo si te veo mirarme fijamente sin decirme nada durante 5 minutos pensaría que tengo algo en la nariz , que te estás callando como una furcia y que interiormente te estás corriendo la juerga padre XD

No, en serio. Yo te entiendo perfectamente y no sé que decirte que no te hayas dicho tú ya. Lo mejor de todo sin duda es que sabes que quien te conoce te quiere como eres, claro que (queesooo) eso no le quita mucho hierro a tus dudas profesionales, pero no te preocupes tampoco mucho por ello, no creo que tengas el más mínimo problema en adoptar un papel y seguirlo en caso necesario. ¿no es lo que hacemos siempre ante una entrevista laboral?

ROSA ALONSO dijo...

Pues con la manera que tienes de escribir,no sé pq te da miedo hablar... ainssss....
;)

Jan dijo...

De todos modos, hay varias alternativas al lenguaje hablado, esa cosa que a ciertas personas nos resulta algo misterioso.

Hablar a pescozones.

Hablar sexualmente.

Hablar con silbidos.

*V* dijo...

Pues si Pi, en el fondo es lo que hacemos en una entrevista laboral...pero es que me da taaanta pereza! ;D
Gracias Rosa! ni idea, miedo escénico por vete a saber que tipo de trauma infantil XD
Puf! el problema es que el lenguaje no verbal tambien es excesivo en mi!! así que si intento explotarlo peor todavia!