lunes, febrero 08, 2010
de Discursos nupciales
lunes, enero 25, 2010
Vacui
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías
La agenda me grita que hace dos días tenía que haber llamado a Silvia, y cada vez que veo todas esas admiraciones detrás de una orden tan simple escrita en rojo, me entra el pánico. Y el pánico nada tiene que ver con Silvia ni con hablar con ella sino más bien con llamarla.
Me he comprado la agenda precisamente para tener una especie de pepito grillo constante que me marque una rutina, por mínima que sea. Escribir todas esas ordenes absurdas que me dicto a mi misma me provoca cierta tranquilidad, como si las letras en rojo acompañadas de mil admiraciones me estuviesen devolviendo al universo del tiempo ocupado, que es ese en el que uno se aliena y deja de tener tiempo para pensar.
Escribir lo que tienes que hacer da paz, mirar esas páginas llenas de letras, extrapolar tu propio horror vacui al papel, crear la ficción del tiempo ocupado. El problema viene después, cuando lo que parecen grandes palabras que llenan los vacíos del papel se convierten en pequeños momentos, demasiado pequeños como para acabar con la inmensidad del tiempo, demasiado simples como para acabar con tus propios vacíos que nada tienen que ver con los del papel.
Tenía que haber llamado a Silvia hace dos meses. Llamar a Silvia es rebobinar, cumplir con la llamada son unas letras menos en la agenda. Tiempo de más.
Así que ahora tengo que tachar que tenía que haber llamado a Silvia y volver a escribirlo para poder completar una página más que genere la paz momentánea que te provoca la sensación de tener el tiempo ocupado.
jueves, enero 14, 2010
Benditas redes sociales
domingo, enero 03, 2010
Mi
Tener una amiga como yo es como tener tu propio parque de atracciones, la leche. Hay quien tiene un gato, hay quien tiene un perro plasta y hay quien tiene amigas que están fatal. Yo soy del primer tipo... bueno, no, quizás no, es decir, puedo dormir exactamente las mismas horas que un gato pero no, puede que no sea del primer tipo... ¿el segundo? puede, si, muchos días soy como un perrillo plasta, la verdad... cómo sea, aunque a veces lo dudo, he llegado a la conclusión de que si, si me tuviera que elegir, yo sería mi propia amiga. Afortunadamente nunca me he preguntado y, por tanto, no he tenido que mandarme a la mierda a mi misma.
Pero mola, yo me miro a mi misma así como desde arriba (tengo una facilidad para imaginarme como me vería: desde arriba, desde el lateral, desde abajo... perspectiva vaya... desde arriba mola más porque evitamos el perfil de naríz pimentona que es francamente raro... desde abajo es más raro así que tiendo a quedarme con la vista desde arriba que solo se ven las cabezas redondas...super monas...)... me pierdo...¿decía? ah si, que me miro a misma y pienso "mola", es cómo abrir una caja de sorpresas, te puede tocar la diarrea verbal infumable o, por el contario, el día de homenaje personal al autismo.
A veces puede pasar que alcance un relativo equilibrio...aunque no es del todo cierto, simplemente lo que está pasando es que he puesto el automático y estoy pensando en cualquier otra cosa, vamos que estoy en cuerpo pero no en alma... pero es un método estupendo para seguir manteniendote relativamente integrada en la sociedad sin asustar demasiado al personal.
Por supuesto me apasionan los cien mil millones de tipos de mujeres que observo y que alcanzan la actitud adecuada en el momento adecuado. Mi quiere eso, cómo cuando Mi quería ser bailarina y sólo alcanzó a bordar la Macarena...cagüen.
Pero me vale, como conclusión para hoy, que tener una amiga peculiar tiene que tener su gracia. Ahora he decidido pasar el resto de horas del día reflexionando sobre la importancia que tiene para las pingüinas la llegada del invierno... ¿hay estaciones allá donde viven?
miércoles, diciembre 30, 2009
2010
Vuelta y vuelta, vuelta y vuelta... pues eso, que os deseo todo eso que dice aquí el caballero junto con la Dama...
Y no, nada de balances, esos me los guardo!
Felíz 2010!
miércoles, diciembre 23, 2009
De pirateos
lunes, diciembre 21, 2009
Lo de la consejera
Pues ya puestos, contemos anécdotas, que no se diga que la edad no va haciendo estragos y no me estoy convirtiendo poco a poco en una de esas personas infumables que van por la vida contando hasta lo que les pasa en la cola de la panadería (¿a que no lo habíais notado que pudiera ser así?)...
Pues en esas estábamos, hace meses ya, en uno de esos eventos que se organizan (y nos mandan organizar) para que una señora rubita un pelin desagradable que le tiene manía a Wyoming o su consejera puedan decir eso que dicen siempre sobre las comunidades autónomas sin tener en cuenta la densidad de población (que digo yo, que no queda bien hablar de sobreexplotación inmobiliaria en una comunidad autónoma infinitamente menor que Andalucia, pero ellas siempre lo dicen en los discursos y la gente aplaude mientras nosotros arrugamos las narices...).
Y allí estábamos pues, vestiditos de boda y comportándonos igual de bien que el día de nuestra comunión delante del cura, organizando que la gente fuera gente y no gentuza (cómo algún que otro señor trajeado nos ordena de forma literal) y que subieran ordenadamente al escenario mientras nosotros poníamos cara de profundos y de eficientes (aunque realmente estuviésemos tarareando la canción de Barrio Sésamo). Y no es fácil ¿eh? que eso de evitar escuchar un discurso presidencial o ¿consejerencial? es complicado, sobre todo porque, como ya digo, la repetición de los mismos puede llevarte a tener serios problemas nocturnos... está demostrado científicamente.
Y en estas que se organiza el caos:
la persona que lee los nombres de la gente que sube al escenario se salta diez líneas (de repente el jefe se pone bizco, vaya, y a ver quien es el guapo que se lo dice...), la gente se empieza a apiñar al pie de la escalera con tan mala suerte que dentro de los apiñados se encuentra una persona que era supuestamente minusválida y que debería de haberse quedado en su sitio para que la señora que da discursos y consejos bajase en persona a darle las cositas que se estaban dando. Claro, como la persona minusválida andaba por allí correteando nadie se dio cuenta de que era la persona minusválida, y mucho menos mi jefa que ante la insistencia y los empujones empezó ella también a empujar hasta el punto de que subió a la minusválida (diría "movilidad reducida" pero queda enormemente laboral...) al escenario justo al mismo tiempo que la consejera se baja del escenario buscando una persona minusválida, con tan mala suerte que allí, en primerísima fila, hay una concejala con la pierna escayolada...y claro, la consejera se acerca con cara de compasión a la concejala y le da la cosita que solemos dar...y de repente fueron los tres segundos más largos de nuestra vida... la concejala que la dice que qué hace, la consejera que empieza a mostrar esa cara de ira monísima que pone, mi jefa en el escenario que solo se le ocurre decir "milagro! está aquí arriba" mientras que la persona minusválida decía algo así como que abajo había una señora loca que la había empujado...y los demás que nos veíamos ya firmando el finiquito...
Y aquel fue el grandisimo día que la consejera le intentó dar una cosa de esas a la concejala... y que a los demás lo que nos dio fue un ataque de risa, claro.
Y no, por aquello no nos echaron...y no, por si quedan dudas no estamos contratados como azafatas... pero lo de las azafatas y la señora que se hizo famosa por estar en gran Hermano ya si eso otro día.
ea! una batallita menos....




