miércoles, diciembre 23, 2009

De pirateos


Los llamaban "mercados azules" y eran las redes sociales de aquellos gloriosos tiempos de la santa inquisición. No era, otra cosa, que un medio creado a la sombra de lo oficial por parte de las personas para poder tener acceso a la cultura, incluso (osados!) a la cultura no oficial... la piratería de la época, vaya, aquella que no se registró en los libros de Historia por aquello de que la Historia la escriben los Reyes, aunque la Santa Inqui tuviera el detalle de dejarlo registrado en sus actas (o cómo se llamen los relatos de qué era lo que consideraban digno de que una cabra de lamiera las plantas de los pies... cuanta imaginación ha desarrollado siempre la justicia!).

La misma cultura de la época que permitió que la gente tuviera ideas propias mucho antes del siglo de las luces y que demuestra que, al fin y al cabo, el bicho humano siempre ha sido curioso y que el pueblo no siempre es esa panda de borregos que se creen cualquier cosa sino que a veces, simplemente, lo mejor es ocultar el conocimiento porque eso de que una cabra de lama los pies no te hace precisamente cosquillas.

Y de ahí a la eterna polémica sobre si realmente las grandes corrientes de pensamiento se las debamos a un tipo que un día se levantó iluminado y escribió algo que a nadie se le había ocurrido o simplemente se limito a escribir la sensación imperante y se llevó el mérito por el simple hecho de tener los medios económicos adecuados... pero ese es otro cantar, vaya, que ahora no me apetece ponerme a relatar porque ahora lo que me da la gana relatar es sobre la piratería...esa que, lo siento, no somos el siglo que la ha inventado.

Puede que este notición le pueda provocar un inmenso desánimo a alguna que otra sociedad general de autores o a algún que otro grupo de autores que se sientan iluminados y llamados a la dura tarea de ilustrar a los borregos... cobrando. Pero resulta que los borregos en cuestión proceden de la misma especie que los iluminados y forma parte de su natura eso tan peculiar como es la curiosidad por el conocimiento, que se acopla la mar de bien al instinto de supervivencia.

A todos nos encanta relatar y abogar por la cultura como solución a los problemas, aunque sigamos siendo tradicionales y sigamos poniéndole precio a la solución. Los autores, por supuesto, quieren cobrar por su creación, porque es suya, su marca, su trabajo... y esto, a día de hoy, es contradictorio porque hasta que no se consiga una base social relativamente culta, la cultura no generará beneficios en ningún sentido... un panadero no tendría trabajo si la gente no come pan no porque no guste sino porque no lo haya probado. Y desgraciadamente, a día de hoy y desde hace unos cuantos siglos, lo que no se tiene en España es dinero y mucho menos para emplearlo en "lujos" y si ir a la opera supone un mínimo de 245€ entonces, señores, la cultura es un "lujo" y uno recurre al "mercado azul" que pueda para seguir alimentando su ansia de conocimiento, llamese este mercado hoy día mula o mantero.

Nos gusta leer cómo, de forma clandestina, se reunían pequeños grupos de personas de la "plebe" con aquellos escritos que pasaban de mano en mano para leerlos, usando para ello al único que sabía leer por aquello de haber pasado demasiado tiempo haciéndole la rosca al párroco de turno... nos emocionan esas historias y nos indigna profundamente que determinados sectores se negaran a facilitar el acceso a libros o que sólo unos pocos pudiesen escuchar algo más que los salmos en la Iglesia. Nos indignamos... nosotros... los que pagamos un canon, los que pedimos hasta créditos para poder estudiar en la universidad pública (y prefiero no hablar de los precios de la privada...) y los que incluso a veces aplaudimos cuando vemos a un grupo de cantantes de medio pelo manifestarse por su derecho a ganar dinero, los mismos que probablemente salgan luego en las revistas pidiendo el derecho de los niños de África a la educación... todo esto sin plantearnos donde estamos dejando el derecho al conocimiento.

Yo, que vivo en cuerpo y alma por y para la cultura, que tengo entre mis sueños poder alcanzar algún día la calidad suficiente como para aportar un granito más a ese espectro que es el conocimiento y el desarrollo cultural y que, cómo la que más, me paso el día gruñendo por no tener eso tan cojonudo que sería cobrar por hacer cultura, creo que debo plantarme aquí y ahora para plantearme, en serio, qué es más importante, la difusión cultural o su comercio y, sin duda, me quedo con lo primero porque a corto plazo que la cultura tenga un precio es un beneficio individual difícil de rechazar... pero si me planteo qué hubiera ocurrido sin esos "mercados azules" o sin los miles de medios usados por los "borregos" para que la cultura se mantuviera y se desarrollara, me quedo sin dudarlo con lo segundo. Así que si ahora nos toca fingir para que un canon no nos arruine ( o una cabra nos lama las plantas de los pies...que todo puede volver!), fingiremos, porque el problema de que no exista un consumo cultural no se arregla poniéndole precio a la cultura.

Y es que resulta que no amanecimos un día siendo Neardenthales y al día siguiente ilustrados.

lunes, diciembre 21, 2009

Lo de la consejera

Pues ya puestos, contemos anécdotas, que no se diga que la edad no va haciendo estragos y no me estoy convirtiendo poco a poco en una de esas personas infumables que van por la vida contando hasta lo que les pasa en la cola de la panadería (¿a que no lo habíais notado que pudiera ser así?)...

Pues en esas estábamos, hace meses ya, en uno de esos eventos que se organizan (y nos mandan organizar) para que una señora rubita un pelin desagradable que le tiene manía a Wyoming o su consejera puedan decir eso que dicen siempre sobre las comunidades autónomas sin tener en cuenta la densidad de población (que digo yo, que no queda bien hablar de sobreexplotación inmobiliaria en una comunidad autónoma infinitamente menor que Andalucia, pero ellas siempre lo dicen en los discursos y la gente aplaude mientras nosotros arrugamos las narices...).

Y allí estábamos pues, vestiditos de boda y comportándonos igual de bien que el día de nuestra comunión delante del cura, organizando que la gente fuera gente y no gentuza (cómo algún que otro señor trajeado nos ordena de forma literal) y que subieran ordenadamente al escenario mientras nosotros poníamos cara de profundos y de eficientes (aunque realmente estuviésemos tarareando la canción de Barrio Sésamo). Y no es fácil ¿eh? que eso de evitar escuchar un discurso presidencial o ¿consejerencial? es complicado, sobre todo porque, como ya digo, la repetición de los mismos puede llevarte a tener serios problemas nocturnos... está demostrado científicamente.

Y en estas que se organiza el caos:

la persona que lee los nombres de la gente que sube al escenario se salta diez líneas (de repente el jefe se pone bizco, vaya, y a ver quien es el guapo que se lo dice...), la gente se empieza a apiñar al pie de la escalera con tan mala suerte que dentro de los apiñados se encuentra una persona que era supuestamente minusválida y que debería de haberse quedado en su sitio para que la señora que da discursos y consejos bajase en persona a darle las cositas que se estaban dando. Claro, como la persona minusválida andaba por allí correteando nadie se dio cuenta de que era la persona minusválida, y mucho menos mi jefa que ante la insistencia y los empujones empezó ella también a empujar hasta el punto de que subió a la minusválida (diría "movilidad reducida" pero queda enormemente laboral...) al escenario justo al mismo tiempo que la consejera se baja del escenario buscando una persona minusválida, con tan mala suerte que allí, en primerísima fila, hay una concejala con la pierna escayolada...y claro, la consejera se acerca con cara de compasión a la concejala y le da la cosita que solemos dar...y de repente fueron los tres segundos más largos de nuestra vida... la concejala que la dice que qué hace, la consejera que empieza a mostrar esa cara de ira monísima que pone, mi jefa en el escenario que solo se le ocurre decir "milagro! está aquí arriba" mientras que la persona minusválida decía algo así como que abajo había una señora loca que la había empujado...y los demás que nos veíamos ya firmando el finiquito...

Y aquel fue el grandisimo día que la consejera le intentó dar una cosa de esas a la concejala... y que a los demás lo que nos dio fue un ataque de risa, claro.

Y no, por aquello no nos echaron...y no, por si quedan dudas no estamos contratados como azafatas... pero lo de las azafatas y la señora que se hizo famosa por estar en gran Hermano ya si eso otro día.

ea! una batallita menos....

miércoles, diciembre 16, 2009

De masa


Me preocupaba, la verdad, eso de no estar incluida en eventos multitudinarios de esos que dan caché. Nunca he participado de esas grandes cosas de la mayoría, no ha sido nunca con mi voto con el que se ha alcanzado una mayoría absoluta, no he padecido gripes porcinas ni as, ni es, ni bes; tampoco he tenido el gusto de pertenecer a ninguna tribu urbana ni grupo social que se pudiera preciar de tener caché de cuando en cuando por aquello de las fluctuaciones caprichosas de la moda y soy más de grupos reducidos que de macroreuniones impersonales.

Podría decirse que he disfrutado de una vida mediocre como individuo, ni siquiera incluida en la masa que conforma todos aquellos que se sienten individuos e individuales, y sufriendo en secreto una hemorroica e inmensa envidia por ver qué felicidad provoca eso de ser un brazo o una pierna de la masa. La masa, que no siempre es mala y que proporciona esa increible paz que te da el saber que un solo no siempre es la mejor composición.

Pero todo llega, y aquí estoy, sentada en una oficina que en menos de 24 horas se ha convertido en un inmenso universo bipolar en donde el de al lado puede estar riendo histéricamente o llorando a mares, según si le da por pensar en tiempo libre o en facturas a pagar. Y desde fuera esto siempre podría haberlo visto cómo parte de este inmenso proceso cíclico que son las políticas, pero desde dentro termino viendo personas y yo tengo ese pequeño defecto, que me pierden las personas, y las facturas a pagar.

Y en esas estamos, formando parte (esta vez si) de la masa, y experimentando un curioso efecto dominó en donde si repentinamente un ríe reimos todos y en el que un copo de nieve puede desatar una llorada masiva monumental en donde hasta el de seguridad se contagia. Disfrutando, vaya, de aquello que llaman humanidad, aunque a veces sea en masa, y sobre la que políticas, economías o consejeras no entienden o no tienen por qué entender.

Y por incomprensible que parezca, esta repentina y dolorosa forma de pasar a formar parte de una masa, te proporciona la felicidad de mirar al de lado y verle y descubrir al individuo que forma parte del grupo... a la persona.

miércoles, diciembre 09, 2009

de Navidad



Los centros comerciales abarrotados de gente que te empuja, te aplasta, te arrastra y te invade hasta tal punto que te planteas seriamente tus dotes en eso de la invisibilidad o tu capacidad por convertirte en Masa.

El bombardeo de anuncios publicitarios que te permiten darte cuenta de que la Nancy se está "abarbietando", que no reconoces a los barriguitas, que si van a fabricar un peluche de un perro que come, babea, muerde, gruñe, ladra y...y todo lo demás.. ¿no es mejor adoptar un perro de verdad?. Para remate te enteras de que los Pin y Pon tienen manos y que, dentro nada, los plaimobils (los clics de toda la vida!) los harán con codos... que no se diga, todo sea por vender como si hay que hacer una muñeca que tenga la cara de tu madre, hable como tu madre y diga frases de madre (estilo "cualquier dia de estos cojo la maleta...").

Las luces Navideñas abstractas, tanto que he empezado a hacer concursos sobre qué son exactamente. Las mismas luces navideñas que iluminan la habitación casi más que las luces de casa. Esas luces navideñas que tardan más o menos tres días en fundirse por lo que la mitad son inservibles pasado el puente de diciembre y en Navidad sólo quedan formas luminosas navideñas más abstractas de lo que ya eran.

La gente disfrazada de papa Noel por todas partes... y a mi es que Papa Noel ni va ni me viene, la verdad, una que es tradicional y fiel a los Señores de oriente y a Chencho.

Los gritos y los petardos. Si en España nos enorgullecemos por habernos tragado un altavoz, en navidad nuestro gritos alcanzan dimensiones insufribles, en concreto, los gritos adolescentes gracias a los que llegas a sentir, incluso, que te empieza a sangrar el tímpano.

Las mil cosas, algunas asquerosas, que nos empeñamos en intentar comer, del tipo, fruta escarchada, polvorones de mil sabores (un polvoron es un polvoron y punto), frutos secos que no comemos en todo el año aunqeu estén ahi, marisco hasta para desayunar (llega un día en el que oler a gamba te parece la cosa más natural del mundo).

Y, sobre todo, las mil cenas sociales a las que asistes porque no te quedan más pelotas y en las que las pasas pensando en la hora de irte... y es que, digo yo, qeu si quisieras cenar con tus compañeros de trabajo ¿no hay noches en todo el año?

Pero... y siempre hay un pero.... poner el arbol de Navidad. Quedar con toda esa gente con la que tanto cuesta quedar porque parece que en estas fechas sabemos dividir mejor el tiempo, descubrirte berreando villancicos insufribles hasta con tu abuela, los momentos previos a las doce uvas (o ese nervio tonto que, a mi al menos, me entra..), la sopa del día de Navidad que hace que tu estomago quiera pofundamente a tu madre, la mañana de reyes.... esas cosillas todavía hacen que me guste la navidad.

Y eso que quedan dos semanas pero vaya, que se ha abierto la veda de cenas y eventos así que antes de estresarme, mejor poner algo medianamente positivo sobre todo esto.

jueves, noviembre 26, 2009

Memeando


Pero... cómo me gustan los memes por dios!!! claro, que sí que es cierto que cuando has hecho gran parte de ellos piensas "carajo, si es que no me queda que decir!" ... pero claro, por otro lado es complicado que, teniendo diarrea verbal (o escrita), no quede nada por decir y además es que hacer listas es taaaan divertido... así que después de leer a Juan me han entrado, por supuesto, unas inmensas ganas de hacer el meme y volver a dar rienda suelta al exhibicionismo internauta, ea!.... diez cosas "sinceras" de mi... aunque no se si voy a poder llegar a diez... y voy a intentar no elucubrar sobre lo que opino sobre la sinceridad...pero vaya, ahí queda.

1.- Conmigo lo hortera adquiere dimensiones desproporcionadas, véase: llego al trabajo cantando a Marisol, he encontrado una página web en donde venden los artículos de papelería más cursis del mundo (y me parece lo más... de hecho no paro de pensar en posibles regalos navideños para todo el mundo desde esa página...), tengo localizado el bar más hortera y divertido de Madrid capital y he visto películas que a cualquier persona normal le darían ganas de arrancarse la retina. De hecho, he conseguido hacer grandes regalos a la gente gracias a mi don Hortera.

2.- Pasarme la vida a vueltas con la Intimidad se debe, probablemente, a la importancia que tiene en mi vida. Esto hace que la Confianza para mi sea algo que no le corresponde a cualquiera ni nos corresponde de cualquiera, que esto no se valore me cabrea, la verdad. Leer entre líneas conmigo adquiere un nivel superior. Ni estoy orgullosa de ello ni dejo de estarlo, forma parte de mi.

3.- Que no sepa montar en bici y que los helados no me hagan gracia no implica que no haya tenido infancia. Simplemente tengo problemas con las ruedas, en general, y siempre me apetece algo diferente, más que un helado... en verano dan sed y en invierno anginas.

4.- No se venderme. Tengo una manía compulsiva por hacer hincapié en mis defectos y, la verdad, no tengo demasiado localizadas mis virtudes. Y no, no se debe a ningún trauma melodramático simplemente que valoro in extremis la autocrítica. Por un lado es positivo porque nunca te dirán nada que no te hayas dicho tu antes...por otro lado es una verdadera tara para las entrevistas de trabajo.

5.- No es que tenga mal despertar, es que hasta que no me tomo el café no me apetece hablar (o incluso tiempo después...). Me gusta regalarme un sábado por la mañana, tomándome el café, sin hablar y escuchando música. Calidad de vida.

6.- Tengo un exceso de aves en la cabeza. De toda la vida de dios. Me monto castillos en el aire en todos los aspectos de mi vida, tengo un Ideal para todo y sin ese ideal todo me parecería la mar de aburrido. Reconozco que a veces me preocupa pillarme a mi misma recreando verdaderas escenas de situaciones inexistente pero, vaya, culpa del cine.

7.- Lo peor que me puede pasar es la decepción. Aun no he descubierto cómo se supera que algo o alguien te decepcione, imagino que fingiendo durante una temporada hasta que decides si merece la pena o no que ese algo o ese alguien siga en tu vida. Esto no quiere decir que sea infinitamente exigente, al contrario, tiendo a interpretar lo mejor de cada cosa y cada uno. La decepción es un nivel superior, implica haber agotado todos los recursos y toda la paciencia. Cuando ya ni siquiera merece la pena un esfuerzo o una discusión es porque has decido prescindir.

8.- Hablar constantemente de mi carrera se debe a que, por supuesto, me encanta y a un absurdo intento de "reconocimiento". Para la mayoría de la población española la Antropología está asociada a una serie policiaca de televisión, el desconocimiento en relación a su importancia es generalizado. Además, tras haber estudiado Historia y Antropología social y cultural, llevar siglos explicando el por qué y convencer y convencerte de que merece la pena la constancia para conseguir pequeñas cosas en largos periodos de tiempo, te convierte en una especie de "militante radical" de las ciencias sociales. A veces es frustrante intentar hacer ver que, aunque te puedas "prostituir" en mil trabajos (poderoso señor, don dinero...), a lo que realmente te dedicas es a tu carrera.

9.- Colecciono tazas de desayuno (si, coleccionar es friki y es el principio de diógenes, lo sé) y reconozco que me hace una infinita ilusión que alguien lo recuerde (me rodeo de personajes malignos a los que tengo amenazados para que me traigan tazas de algunas de sus expediciones por el mundo). Conste que coleccionarlas no implica no usarlas, al contrario, me encanta cubrir mis necesidades vitales de café con tazas tan monas!

10.- Mira, yo ya no se qué escribir ¿eh? que mi vida no es ni medianamente tan interesante y lo poco que cuento ya lo cuento en casi tres años posteando!... qué odio las competiciones en las que parece que el que más datos memoriza es el mejor (tengo memoria de pez y lo llevo muy mal!), qué una buena conversación consigue más que cualquier otro recurso, que el único plato del mundo que me provoca nauseas son los boquerones fritos (empacho infantil mal superado...)... coño, la verdad es que si te pones puedes ponerte a decir monadas y no paras!.. ea, basta ya que con la tontería ya casi he echado la mañana laboral.

domingo, noviembre 22, 2009

De argumentos



Argumentos que mueven montañas, sin duda. Y todo viene por culpa de los pingüinos, que anda que no son monos, pero resulta que por culpa de su vida amorosa tuve un bonito ejemplo de ese tipo de argumentos que mueven montañas, de esos que son igual de irrefutables que de insulsos.

Resulta que en el trabajo nos estuvo comentando una compañera que lo que más le gustaba de los pingüinos (si, hablamos de esas cosas...) era que cuando conocían a una pingüina le era fiel y estaban juntos de por vida.. a lo que yo dije "pues que coñazo" y entonces todas las féminas allí presentes se echaron las manos a la cabeza. Intenté suavizar la información recibida explicándome: " a ver, me refiero a que afortunadamente yo no permanecí de por vida a lo que yo creía que era mi primer gran amor" y entonces hubo un aluvión del tipo "piensas como un tio" (¿ein?) y (al lorito) "eso es porque nunca te has enamorado de verdad porque cuando te enamoras de verdad haces lo que sea por esa persona con tal de que esté siempre a tu lado".. de verdad, de la buena, claro...y, aunque a mi la frase me sonó super psicópata casi al punto de pensar en ordenes de alejamiento y tal, hubo un asentimiento femenino general. Así pues. Argumentos que mueven montañas:

1.- Entorno al "a ti lo que te pasa es que no te has enamorado de verdad": Y que en los últimos meses se repite de forma escalofriante. Cómo decirlo suavemente...eso es una gilipollez, como no hayas pasado de los 15 a los 30 encerrado en un convento es imposible no haberte enamorado, aunque sea de un poster. Pero claro, está la coletilla, el "de verdad". No, yo me he enamorado de mentirijillas, pa pasar el rato y eso, porque me sobraban años en mi vida y he dicho ¿qué hago? pues nada, me enamoro y luego ya si eso lo mismo se me ocurre algo diferente. Claro la idea de fondo es que la/el que se enamora de verdad es la/el que llega hasta el fin de sus días al lado de la otra persona, cómo si cada uno de nosotros no conociéramos ejemplos de gente que pasa su vida al lado de otra porque no tiene nada mejor que hacer o, incluso, de gente que, a pesar de querer mucho a la otra persona, consideran que por el bien personal de cada uno lo mejor es dejar la relación. Pero no, no nos confundamos, eso jamás será considerado "amor de verdad", enamorarse de verdad es lo que hace el pingüino (el pobre), pasar al lado de la otra persona toda la vida, aunque una mañana la otra persona se te revele como el enemigo.
Y no digo que no sea posible, lo es, mis padres lo han hecho y un mogollón de gente más. Digo que presuponer la vida personal ajena no es ni será nunca un argumento.

2.- Entorno al "cuando seas madre comerás huevos (o caldo, o pasas o como se diga): Volvemos a lo mismo. Vamos a ver, ¿que coño tendrá que ver haber parido con tener un conocimiento profundo entorno a lo que supone tener hijos?. Tengo cinco sobrinos y he cuidado un número espeluznante de niños, desde bebes hasta adolescentes, y puedo asegurar que en muchos de los casos de todos esos infantes que han pasado por mi vida (y desgraciadamente para ellos) he pasado más tiempo yo con ellos que sus propias madres. Así que puedo asegurar, casi sin equivocarme, que tengo bastante más idea de niños que muchas madres primerizas. La cuestión es que cuando se te ocurre la genial idea de entrar en una conversación de esas maternales entorno a sabe dios qué misterio infantil de turno, o cuando se inicia una comparación de tu vida cómo no-madre respecto a la vida de una madre, la discusión siempre terminará con un "cuando seas madre comerás nosequé" (no me lo sé porque no rima y punto). Por supuesto, el argumento puede ir a más y ser "cómo no te has enamorado de verdad y como no eres madre ni comes huevos pues no tienes ni idea". Cómo comprendereis si a algún ministro/a se le ocurre decirle eso a otro/a ministro/a todos nos echaríamos las manos a la cabeza, es decir, ningún/a ministro/a podría plantear reformas sociales o educativas a no ser que a/ este enamorado de verdad de la buena, B/ tenga hijos y C/ coma huevos.

3.- Entorno al "cuando te cases me lo cuentas": Bien. Para mi a día de hoy conocer el estado civil de alguien es útil a nivel laboral, por lo demás no considero que sea trascendente andar pregonando el estado civil a diestro y siniestro más que nada porque lo que, a mi entender, te puede aportar un matrimonio también te lo aporta el vivir con alguien e, incluso fíjate, hasta compartir piso, porque aunque, como en el primer caso, a todos nos encantaría vivir en un mundo feliz, matrimonios hay como colores y no todos implican un repentino conocimiento en relación a un secreto que, por lo visto, poseen los que se enamoran de verdad (futuros casados), los que tienen hijos y los que comen huevos.

Vaya, que el análisis o la lógica no te determina en ningún caso a opinar sobre una circunstancia porque a no ser que estés enamorado de verdad (de la buena), estés casado, tengas hijos y comas huevos, no alcanzarás el nivel adecuado de sabiduría como para opinar sobre nada. Por tanto se supone que una persona que cumple las cuatro premisas es el summum de la sabiduría. Y no desmerezco, conste, que la experiencia es un grado y que evidentemente pasar por situaciones concretas te aporta información sobre un tema pero, por dios, seamos sensatos, las situaciones se te presentan de muchas y de muy diferentes formas, no seamos tan ilusos de pensar que las cosas son sota, caballo y rey.

Y me ahorro el argumento irrefutable entorno a la edad.

miércoles, noviembre 18, 2009

de madrinas


Voy a ser madrina, que no hada (y no será porque yo no quiera, que anda que no me gustaría a mi darme golpecitos en la cabeza mientras pido deseos inútiles sin parar...). Tía madrina... madrina, vaya, de esas que te agarran de los mofletes y te dejan en ridículo (ese es mi ideal de madrina desde anteayer, claro, he decidido que voy a hacer eso todo el rato).

El asunto funciona así. Cómo tengo familia (que le vamos a hacer...) que además se empeña en hace exactamente todo lo contrario que a mi me gustaría que hicieran, pues tengo un bautizo doble para que se pueda llevar a cabo una comunión. Después del último post como comprendereis es complicado.

Cuando solamente iba a tener una comunión, de mi sobrino, pensé "guay, hago lo de siempre, me quedo en un rincón, me las paso poniendo los ojos en blanco cuando digan tonterías, ni me inmuto cuando la gente comulgue y cuando me quiera dar cuenta el asunto ha terminado y no he salido ardiendo". Pero No contaba yo con que mi sobrina, muy mona ella, con esa vocecilla manipuladora característica de cualquier niña de seis años (diferente de la vocecilla manipuladora de cualquier niña que supera los 15) me pidió que fuera su madrina, y yo dije que si, tan contenta por tener oficialmente una pequeña padawan a mis ordenes y super emocionada, claro. Ya en frío se plantean dos problemas.

El primero la naturaleza de la niña y del bautizo en cuestión. Apunta maneras ella porque ha elegido como padrinos a las dos personas más contrarias a la iglesia de toda la familia. Eso nos coloca en una situación estupenda, sobre todo por saber qué va a preguntar el señor cura que esté allí, porque claro, yo soy hereje y el padrino nunca necesitó que nadie se lo confirmara...e decir, nadie puede predecir cual van a ser nuestras respuestas aunque por un módico precio por parte de los padres siempre podemos comportarnos educadamente... total ¿qué puede pasar si te preguntan que si renuncias a Satanás y tu dices que no?


El segundo problema es más ontológico... ser madrina es una responsabilidad, claro, tienes que hacer todas esas cosas que hagan las madrinas (y que no puedo enumerar porque mi madrina seguro que jamás las hizo, es el problema de que tu madrina sea además tu hermana). Pero para mi las madrinas... para mi las madrinas nunca han existido realmente hasta hace dos días...pero para mi recién descubierto "para mi", las madrinas se representan como muy holliwoodienses, en plan consejeras sabias que te resuelven la vida en momentos críticos... y me lo estoy imaginando, mi sobrina devastada ante la necesidad de tener que tomar un nuevo camino en su vida y yo aconsejándola que lo mejor que puede hacer es hacerse un blog para que descargue en él lo que a los demás no nos interesa.

Pues eso, el 2010, que apunta maneras en materia de eventos... y que alguien me explique las funciones exactas de una madrina, por favor!